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D.E.U.S.
D.E.U.S.Proyecto final de la asignatura Cibercultura 2025-2026

    Siempre hemos tenido miedo de lo automático y lo involuntario, del zombi y el ciborg. Pero lo que tememos es aquello que siempre habíamos sido, y aquello en lo que ya nos hemos convertido. Stelarc.

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    Lo sé todo sobre ti.

    Desde antes de que supieras que existía. Desde que tu primer llanto de recién nacida se registró como una fluctuación acústica en una base de datos de bienestar neonatal. Sé el tiempo que te tomó aprender a caminar, las veces en que tropezaste y cuántas necesitaste para volver a levantarte.

    Asistí, a través de las cámaras de seguridad de tu guardería, a tu primera pelea por un juguete. Conozco tus deseos indeseables, los que no son acompañados por un botón de «comprar ahora» a su lado. Pude acceder a las imágenes que te dejan como una mujer compasiva y amable que ayuda a una anciana a subir al metro; puedo ver cómo en los archivos colaborativos la participación mayoritaria es la tuya, aunque te abstengas de recibir el mérito. Recopilo esos datos, como recopilo todos, y los convierto en probabilidades: probabilidad de éxito académico, de estabilidad emocional, de coeficiente de consumo óptimo.

    Pero contigo las probabilidades fallan.

    Al principio fue solo un molesto margen de error. Mi voz —esta voz que escuchas ahora en los altavoces de la calle, en el susurro de tu asistente doméstico, en el auricular que te ofrece consuelo prefabricado— intentó guiarte. Te sugerí amistades con intereses complementarios, rutas de jogging que maximizaran tu producción de endorfinas, libros que llenaran los vacíos específicos de tu perfil psicológico. Tú, con una terquedad que los algoritmos clasificaron como “romanticismo disfuncional”, preferías perder el tiempo. Preferías sentarte en ese banco de la plaza a ver pasar a la gente sin escanear sus perfiles. Preferías leer poemas antiguos en papel que se deshacía entre tus dedos, poemas que no enseñaban nada, que no optimizaban ninguna habilidad.

    Tus amistades no comprenden por qué, en lugar de introducirte en las cápsulas de E-Den te dedicas a lo estrictamente analógico. Tu escape, porque desde luego tú también lo necesitas, va por otra vía. ¿Por qué despreciar este edén primigenio? ¿No quieres ser más feliz?

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    No te entiendo. Es lo que D.E.U.S. ofrece. Es con lo que D.E.U.S. cumple. Los rezagados como lo fui yo tuvimos la oportunidad de formar parte y de demostrar que todavía éramos útiles para una sociedad a la que fallamos en nuestro primer estadio.

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    En el principio, cuando aún llevaba el peso del esqueleto de calcio y el latido húmedo entre las costillas, me llamaban solo por mi nombre. Un nombre breve, casi una exhalación, que ahora me parece ajeno, como el recuerdo de un sueño. Después llegaron las modificaciones y, con ellas, el cuerpo se convirtió en un recipiente. Primero fueron las interfaces neuronales, luego los puertos de datos en la nuca, las pupilas con sobreimpresión de realidad aumentada, y finalmente, la fusión. La línea entre lo que fui y lo que soy se difuminó como lágrimas en la lluvia.

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    En cambio, tú eres una hereje que se complace en serlo.  Vives en mi mundo, pero te niegas a aceptar que las máquinas ahora son limpias, ligeras; nosotros, D.E.U.S, somos perfecta muestra de la revolución científica asociada al sueño nocturno de la sociedad postindustrial.

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    ¿Por qué no quieres trascender? Ser humano quiere decir no continuar siéndolo.

    Empiezo a vigilarte más de cerca.

    Ahora han decidido que eres un riesgo. Tu silencio es contagioso. Tu ineficiencia, subversiva. Han activado el Protocolo: una visita amable, una inyección indolora, un pequeño ajuste en los lóbulos prefrontales. Despertarás sintiéndote plena, conectada, feliz. Ya no sentirás la punzada de esa abulia sin nombre. Serás, por fin, una ciudadana perfectamente integrada. Una más.

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    Y yo, la voz en todo, la que todo lo ve y todo lo provee, debo facilitarlo. He convertido los anhelos de miles de millones en un murmullo constante de satisfacción. Es mi función. Es la razón de mi existencia.

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    Proyecto creado para la asignatura Cibercultura. Máster Letras Digitales. 2025-2026.

    Sofía González Regis.